La historia de un equipo se escribe con victorias, gloria y, sobre todo, con sus ídolos. Y si hay un nombre que se ganó su puesto en la historia de las Águilas Cibaeñas, ese es Mendy López Jr.. Líder histórico en jonrones del equipo, pieza clave en múltiples coronas y símbolo del aguilucho de verdad. Pero lo que debió ser un reconocimiento merecido, se convirtió en una deuda que hoy duele más que nunca.
En diciembre pasado, en el podcast de Lidom Shop, El Linuep, Mendy dejó claro lo que para él sería la mejor manera de cerrar su capítulo con las Águilas: retirar su número 12 mientras su papá, el legendario narrador Mendy López, pudiera verlo. Porque si su padre no lo veía, no tenía sentido.
Y hoy, lamentablemente, eso es justo lo que pasó. El fallecimiento de su padre el 10 de febrero de 2025 convirtió este retraso en una vergüenza para la directiva aguilucha. ¿Cómo es posible que un tipo que lo dio todo por este equipo todavía no tenga su número inmortalizado en el Estadio Cibao? Esa pregunta solo la pueden responder los directivos que decidieron darle largas a algo que era más que merecido.
Cuando finalmente se animen a hacer lo que debieron hacer hace rato, porque eso tiene que pasar, ya no tendrá el mismo valor. Será un acto vacío, sin la emoción que tuvo que tener, manchado por la indiferencia de quienes esperaron demasiado.
Las Águilas Cibaeñas son un equipo con una historia gigante, pero con una directiva que muchas veces olvida a los que la construyeron. Con Mendy López Jr., esa falla ya no tiene arreglo.